Aunque ambos autores son parte del boom latinoamericano, la conexión no es obvia porque 'Doce cuentos peregrinos' se centra en la experiencia del exilio y la soledad de los latinoamericanos en Europa, mientras que 'La Muerte de Artemio Cruz' es un retrato crítico de la sociedad mexicana post-revolucionaria. Sin embargo, ambos exploran la memoria, la identidad y el desarraigo (en el caso de Cruz, un desarraigo moral o social) a través de vidas profundamente marcadas por su contexto y decisiones.























