Mientras Popper se enfoca en la objetividad y la evolución biológica de la ciencia, este libro postula que la realidad social, y por ende gran parte de nuestro conocimiento, es un constructo humano. La conexión no obvia radica en cómo ambos abordan el problema del conocimiento, uno desde una perspectiva crítica de la ciencia y el otro desde la sociología, cuestionando sus fundamentos y orígenes de modos distintos pero complementarios.























