Aunque superficialmente muy diferente, 'El pabellón de oro' comparte con 'La carta esférica' la exploración de una obsesión profunda y destructiva. Mientras que Reverte se adentra en la obsesión por un tesoro hundido y su búsqueda, Mishima analiza la obsesión por la belleza y la imperfección, ambas llevando a los protagonistas a actos drásticos y autodestructivos, pero con una introspección psicológica mucho más compleja en este caso.























