Mientras Le Bon describe la irracionalidad de la masa, Fromm bucea en el 'por qué' psicológico más profundo del individuo que busca disolverse en ella. No se enfoca en el comportamiento colectivo, sino en la atracción subyacente que ejerce la masa como escape de la angustia de la libertad personal, abordando la motivación individual para la sumisión, que complementa la observación de Le Bon sin ser una teoría de masas per se.






















