Mientras Dahl se enfoca en el potencial de los lenguajes para estructurar el pensamiento y el diseño, Dijkstra, en este ensayo, critica la dirección que a menudo toma la programación, abogando por la simplicidad y la elegancia como medios para lograr una mayor claridad y corrección, una perspectiva complementaria que subraya el impacto de la elección del lenguaje y la ética de diseño.























