Mientras que 'Qué difícil es ser dios' explora la incapacidad de una civilización avanzada para intervenir en el desarrollo de otra, 'El último y primer hombre' ofrece una visión panorámica de la evolución a través de una lente científica y filosófica, mostrando la futilidad y grandeza de la historia humana sin intervención directa, reflejando el dilema de la no injerencia pero a una escala cósmica.























