Aunque ambos son clásicos españoles, el Quijote idealiza y satiriza la caballería, mientras que el Buscón, una novela picaresca, ofrece una visión descarnada y cínica de la realidad social española, invirtiendo la nobleza del idealismo cervantino. La conexión es no obvia porque la picaresca suele asociarse más a 'El Lazarillo' y menos a un contrapunto directo al Quijote, pese a su crítica social contemporánea.























