Mientras Foucault se centra en las prácticas específicas de autoconstitución ('técnicas del yo'), Seigel ofrece una genealogía más amplia de la propia noción de personalidad y su historicidad, mostrando cómo el 'yo' en sí mismo es una invención cultural, un enfoque que complementa y extiende las ideas foucaultianas sin ser un mero eco.























