Mientras Le Corbusier busca una arquitectura que refleje los principios de la era de la máquina, Baudelaire, décadas antes, observaba y teorizaba sobre la esencia efímera y la belleza de la vida moderna en la ciudad. Ambos, desde disciplinas distintas, intentan capturar la 'sensibilidad moderna' de su tiempo, pero Baudelaire lo enfoca desde la experiencia humana y la estética callejera, y no desde la funcionalidad y la forma arquitectónica. Su conexión se da en la búsqueda de la misma 'modernidad' que Le Corbusier quería ver reflejada en la arquitectura, vista desde el espíritu del paseante urbanita y el artista moderno.























