Mientras que De Waal se centra en la biología del comportamiento para entender el bien y el mal, Wulf nos presenta a un pionero que concibió la naturaleza de manera holística, influyendo en cómo entendemos nuestra relación con el entorno y, por ende, con la moralidad de nuestras interacciones con él, pero desde una perspectiva histórica y biográfica, no etológica.























