Mientras Morin aborda la complejidad desde una perspectiva epistemológica y de sistemas, Perec la explora desde la ficción, desglosando la vida cotidiana no en sus componentes lógicos, sino en una vasta red de detalles, azar y relaciones interconectadas que forman un todo mayor que la suma de sus partes. Ambos autores buscan entender cómo lo múltiple y lo diverso construyen la realidad, pero por caminos completamente diferentes: uno teórico, otro experimentalmente literario.























