Aunque Lipovetsky suele enfocarse en la hipermodernidad y el individualismo, este libro se centra en un fenómeno cultural específico, el kitsch, que, si bien es parte de la lógica de consumo, ofrece una perspectiva menos directa y más matizada sobre los efectos de esa misma lógica en la 'civilización del exceso' que el autor asocia al capitalismo. Es una expansión de su pensamiento en una dirección estética menos obvia.























