Mientras Lipovetsky examina la ligereza y la aceleración en el consumo y la moda, Debord, décadas antes, ya identificaba la raíz de esta superficialidad en la colonización de la vida por el 'espectáculo'. Ambos desentrañan cómo la imagen y la apariencia dominan la existencia contemporánea, pero Debord lo hace desde una perspectiva marxista y situacionista, ofreciendo una visión más política y menos centrada en el individuo.























