Aunque ambos son pilares de la filosofía moderna, Descartes aborda el problema de la existencia de Dios y la naturaleza de la realidad desde una perspectiva epistemológica diferente a la teodicea de Leibniz. En lugar de justificar la bondad divina ante el mal, Descartes busca fundamentos indudables para el conocimiento y la existencia de Dios mediante la razón pura, lo cual es una aproximación tangencial pero fundamental a las mismas preocupaciones metafísicas.





















