Mientras Caillois explora la intertextualidad de las formas naturales y su capacidad de reflejar procesos similares en la creación humana, Focillon se sumerge en la evolución intrínseca de las formas artísticas, sugiriendo una 'vida interna' de las mismas que se desarrolla con una lógica propia, comparable a la morfología que Caillois busca en lo natural y lo cultural, pero desde una óptica estrictamente artística y con un énfasis en la duración y el cambio de significado a través de las épocas.























