Mientras Quijano aborda la tensión entre lo universal y lo particular desde la colonialidad del poder y el eurocentrismo, Lyotard lo hace a través de la crisis de las grandes narrativas de la modernidad. La conexión es no-obvia porque, si bien ambos critican ciertas pretensiones universalistas, Lyotard se centra en la epistemología occidental post-guerra, mientras Quijano en la colonialidad persistente.






















