Mientras Ferguson explora las mentiras fundamentales que estructuran el orden social y económico, Debord analiza cómo la sociedad misma se organiza en torno a una falsedad colectiva: el espectáculo. Ambos autores, aunque desde perspectivas y disciplinas distintas, disecan la construcción artificial de la realidad en la que vivimos y sus implicaciones para la verdad y la autonomía individual.





















