Mientras Sontag critica la interpretación como un acto de dominio, Wohlfarth, a través de Benjamin, explora cómo la crítica y la interpretación pueden ser herramientas de liberación y revelación, no solo de ocultamiento. Ambos autores se ocupan de la relación entre el pensamiento y la experiencia estética, pero con conclusiones opuestas sobre el valor de la interpretación. La conexión es no obvia porque Benjamin es a menudo interpretado (y malinterpretado) de formas que Sontag atacaría, mientras que Wohlfarth arroja luz sobre un Benjamin más matizado.























