Aunque ambos son misterios, Sontag en 'Estuche de muerte' explora la naturaleza del coleccionismo y la autenticidad en el arte, mientras Tey en 'La hija del tiempo' deconstruye un crimen histórico, cuestionando la narrativa establecida y la percepción pública, una reflexión poco común en el género que se aleja de la intriga tradicional para centrarse en la búsqueda de la verdad histórica a través de la evidencia.























