Mientras que Papert explora el potencial de la tecnología para transformar la educación desde una perspectiva constructivista, Freire analiza las estructuras de poder inherentes a la educación tradicional y propone una pedagogía de liberación. Ambos autores critican el modelo 'bancario' de la educación, aunque Papert lo vea como una oportunidad tecnológica y Freire como una opresión ideológica.





















